¿Sin franceses?


 

La increíblemente torpe frase de Mariano Rajoy llega en el peor momento posible.  El expresidente, conocido de sobras por los involuntarios trabalenguas en los que solía meterse, escribió en su columna del periódico El Debate que la selección de Francia, que esta noche se enfrenta a España en la semifinal de la Copa del Mundo, tiene un gran equipo, “eso sí, sin franceses”.  El significado de la frasecita tiene bemoles: como todo el mundo se ha podido dar cuenta, a lo que Rajoy se refiere es a que la mayoría de los futbolistas galos, con Mbappé a la cabeza, no cumplen el anticuado estereotipo de piel blanca y ojos azules al estilo de Alain Delon o Brigitte Bardot.  O sea, lo que en realidad quiso decir M. Rajoy fue que los seleccionados de Didier Deschamps no parecen franceses porque no son blancos.  Pero es que los tiempos cambian y las sociedades con ellas y lo cierto es que, sea cual sea el color de su piel, los jugadores de Francia, en su inmensa mayoría han nacido en el país, y, los que no, se han nacionalizado, por lo que, a todos los efectos, son indiscutiblemente FRANCESES.  Rajoy debería emitir una explicación en tono de disculpa, aunque eso ya no va a cambiar el hecho de que nuestros vecinos van a salir al terreno de juego doblemente motivados, con ganas no sólo de pasar a la final del domingo, sino de derrotar a la “racista” España precisamente hoy, el día en que se conmemora la Revolución francesa


Comentarios

francisco Martínez Vegazo ha dicho que…
Como siempre, brillante análisis de la actualidad. Pese a sus corruptelas ( algunas terribles ), sus dislates, sus malabarismos lingüísticos y artículos de escaso valor formal y meteduras de fuera de juego continuas, el simpático gallego nunca llega a caerme mal del todo. Algo tendrá el registrador de la propiedad para no soliviantar a un servidor. Un abrazo grande amigo Luis.
Luis Campoy ha dicho que…
Bueno, este señor resulta campechano, como el Rey emérito, pero sus meteduras de pata son monumentales, y lo peor es que no tiene ninguna intención de enmendarlas o suavizarlas y mucho menos de pedir disculpas.

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